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Día mundial de la tierra 2019

El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. La Red del Día de la Tierra, impulsora de esta movilización, ha decidido dedicar la nueva edición a la lucha por la protección de las especies.

Es el Día de la Tierra: ¡escúchala!

Con motivo de este día, SUEZ ha colaborado con un experto en bioacústica para captar y producir sonidos naturales de los diferentes ecosistemas del mundo. Escuchemos a la Tierra y valoremos la riqueza de su biodiversidad, que está en peligro si no nos esforzamos por poner en práctica las soluciones para protegerla.

Según la última versión de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, 2018), 26.840 especies animales y vegetales de todo el mundo están en peligro de extinción. Las especies afectadas son el 25 % de los mamíferos, el 14 % de las aves y el 40 % de los anfibios, así como el 31 % de los tiburones y las rayas, el 33 % de los corales que forman arrecifes y el 34 % de las coníferas. Así pues, el planeta estaría frente al riesgo de una “sexta extinción masiva”.

Detrás de la lucha por la protección del mundo de los seres vivos está en juego el ser humano

Los seres humanos y la naturaleza son inseparables e interdependientes. La supervivencia del planeta depende de lograr un equilibrio entre ambos. Sin embargo, este equilibrio fundamental se ve amenazado por el calentamiento global, el agotamiento de los recursos y las distintas formas de contaminación, todos ellos provocados por la actividad humana. Estas amenazas representan un grave peligro para todos los seres vivos, a pesar de su ingenio y su capacidad de adaptación.

La necesidad de concienciación es urgente. Ahora más que nunca, la protección de la naturaleza debe tener la máxima prioridad. Así que, ¿por qué no inspirarse en las soluciones que ya existen en la naturaleza y, más en concreto, en sus formas, mecanismos y ecosistemas? De esta manera, crearemos una economía circular y con bajas emisiones de carbono, un modelo que dará lugar a un bienestar sostenible y también a la evolución de la humanidad, la protección de los recursos y la conservación del planeta.

La protección del mundo de los seres vivos es un reto que debemos afrontar de manera colectiva antes de que sea demasiado tarde. Ya existen muchas soluciones bioinspiradas:

Seguimiento de las huellas de las especies raras gracias al ADN medioambiental

La empresa emergente francesa Spygen ha desarrollado nuevos métodos para hacer el seguimiento de especies aplicando técnicas de seguimiento medioambiental. Bajo el nombre de VigiDNA, estos nuevos conocimientos permiten elaborar un mapa de la biodiversidad en hábitats naturales mediante la identificación de los rastros de ADN que la fauna deja en el entorno, lo que permite proteger especies y ecosistemas singulares. Por ejemplo, en mayo de 2018 esta herramienta nueva ayudó a detectar la presencia de especies de tiburones presuntamente extintas en Nueva Caledonia.

Puertos convertidos en viveros

Con el fin de recuperar la biodiversidad marina que se ha degradado a causa de la actividad humana, SUEZ ha creado el sistema ReFISH, que consiste en convertir los puertos en viveros inspirados en praderas marinas. Después de aplicarlo durante dos años en el puerto de Bormes-les-Mimosas (departamento de Var, Francia), los científicos han observado que la presencia de juveniles es entre tres y ocho veces mayor en las zonas dotadas de este dispositivo.

Ciudades que reconcilian a los seres humanos con sus ecosistemas

En zonas urbanas, el arquitecto Vincent Callebaut diseña ciudades biomiméticas, vegetales y sostenibles que tienen un impacto positivo en la fauna y la flora. Desarrolla proyectos que establecen una economía circular, de modo que todo lo que se produce y se consume puede reciclarse en circuitos cerrados que solo utilizan energías renovables. Esta nueva economía “regenerativa” está bioinspirada en la simbiosis que se produce en el corazón de la selva amazónica.

La zona libélula trabaja para proteger los recursos y los entornos naturales

La zona libélula es un “área de libertad biológica que contribuye a la lucha contra los nuevos contaminantes”, diseñada y desarrollada por SUEZ. Complementa el tratamiento convencional de las aguas residuales que llevan a cabo las depuradoras basándose en la capacidad de tratamiento del entorno natural. Las zonas libélula están formadas por una serie de cuencas hidrográficas, cada una con diferentes especies de plantas autóctonas y microorganismos asociados a estas, seleccionados por su capacidad inherente de absorber determinados contaminantes.

El agua que se genera en la salida de las zonas libélula tiene una calidad química y bacteriológica superior. La variedad de fauna y flora configura unos paisajes formados por especies a menudo protegidas.

Descubre el número 6 de la revista open_resource, “Towards a bio-inspired future” (Hacia un futuro bioinspirado)
SUEZ ha decidido destacar estas iniciativas, entre muchas otras, en el sexto número de la revista open_resource. Conoce las ideas y soluciones impactantes de todas las personas que contribuyen a imaginar y diseñar un futuro bioinspirado.

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