Agua

Día Mundial del Saneamiento: Para preservar el planeta, los buenos hábitos empiezan en casa

Este año, Naciones Unidas pone el foco del Día Mundial del Saneamiento, que se celebra hoy, en el lema ‘Sin dejar a nadie atrás’, siguiendo el espíritu de la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Desde SUEZ se trabaja cada día para garantizar el suministro de agua y saneamiento de calidad para todos, contribuyendo al ODS 6 “Agua limpia y saneamiento”. El compromiso del Grupo es seguir creando vías para proteger el recurso hídrico y que nadie se quede atrás, fomentando una cultura de consumo responsable del agua y de cuidado al medio ambiente.

Con motivo del Día Mundial del Saneamiento, la compañía recuerda la importancia de no tirar por el inodoro y fregadero colillas, aceite, productos para el cuidado personal (toallitas higiénicas, pañales de bebés, bastoncillos de algodón, discos desmaquillantes, tampones, etc.), así como medicamentos, un mal hábito con una costosa factura económica y medioambiental. Estos desperdicios son responsables de numerosos problemas en la gestión de las aguas residuales, provocando atascos importantes en los sistemas de alcantarillado y afectando tanto al funcionamiento de la red como a la calidad del agua. Algunos de estos productos contienen fibras sintéticas y sustancias nocivas que contribuyen a la contaminación de los ecosistemas con microplásticos, que acaban llegando al mar a pesar del tratamiento que reciben las aguas residuales.

Según la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento (AEAS), se calcula que estos residuos causan pérdidas por un total de 200 millones de euros al año en España (entre 500 y 1.000 millones en el conjunto de Europa). Todo ello encarece entre un 4% y un 6% la gestión del ciclo integral del agua y eleva en un 18% los gastos de mantenimiento de las depuradoras.

El nuevo desafío ante el cambio climático es lograr que las ciudades evacuen un flujo cada vez mayor con el mínimo impacto ecológico. Este cambio de paradigma pasa por un planteamiento global que suponga la integración del alcantarillado con las depuradoras, con la finalidad de restituir las aguas captadas al medio natural en las mejores condiciones posibles, teniendo en cuenta que el agua de lluvia no está limpia, especialmente en las grandes urbes, debido principalmente a las emisiones contaminantes procedentes del tráfico rodado y las industrias. Todo ello obliga a un cambio de mentalidad en la gestión de las redes. Es necesario introducir sensores en toda la red, tratar de forma global los datos, elaborar programas de limpieza del alcantarillado y de gestión integral de tanques y depósitos.