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Sus desafíos

Las ciudades se encuentran en un punto de inflexión en su transformación. A medida que la mayor parte de la población del planeta pasa a ser urbana, las ciudades, de todos los tamaños, tienen que replantearse y reinventarse. Esta transformación implica seis grandes cambios que deben guiar las políticas y las actuaciones de las autoridades locales y municipales: resiliencia, calidad de vida, medio ambiente, economía, gobernanza y participación ciudadana.

Resiliencia

Ciudades capaces de soportar las adversidades climáticas

Las autoridades locales deben rendir cuentas sistemáticamente cuando se producen catástrofes completamente imprevisibles como situaciones de emergencia climatológica, terremotos, grandes incendios, etc., que provocan daños en la totalidad o en parte de la aglomeración urbana.
 
La resiliencia, en el marco de las políticas de desarrollo regionales y urbanas, es la capacidad de una ciudad de adaptarse a situaciones adversas, de limitar el alcance de los desastres naturales y de volver a la normalidad lo antes posible.
¿Cómo se construye una ciudad resiliente, capaz de anticiparse a lo imprevisible, y sin renunciar a invertir correctamente?
Las ciudades resilientes se diseñan o adaptan para que estén preparadas para las consecuencias negativas de crisis que afectan a regiones enteras.

La construcción urbana innovadora y la reconversión pueden contribuir a limitar el impacto económico, social y ecológico de las crisis de alcance regional, en particular en ciertos edificios o redes (hospitales, redes de calefacción, etc.).
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Jeff Hebert, primer director de la Oficina de Resiliencia de Nueva Orleáns, presenta el proyecto “Nueva Orleáns, ciudad resiliente”, iniciado tras el paso del huracán Katrina para hacer frente a futuros riesgos y amenazas. Describe la estrategia que permitió a la ciudad pasar de una mentalidad convaleciente a una de resistencia: “Para una ciudad como Nueva Orleáns, que ha vivido tantos años de espaldas a la naturaleza, es muy importante comprender que en realidad la naturaleza puede ser nuestra salvación.”
Calidad de vida

Una ciudad llena de recursos donde vivir bien

Tras sucesivas oleadas de éxodo rural, en la actualidad el crecimiento demográfico se concentra en las ciudades. Desde finales de la década de 2000, más de la mitad de la población mundial vive ya en entornos urbanos, por primera vez en la historia de la humanidad. Sin embargo, esta media mundial esconde profundas disparidades: más del 80 % de la población de los países más desarrollados vive en ciudades, pero en los países menos desarrollados, el porcentaje es inferior al 45 %.
¿Cómo podemos asegurar e, incluso, mejorar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades más densamente pobladas? Garantizar factores como la calidad del agua y del aire, calles limpias, recogida de residuos o la seguridad contribuye a la calidad de vida en la ciudad.

53

%

de la población mundial vive en ciudades


80

%

de los habitantes de los países más desarrollados viven en entornos urbanos
Medio ambiente

Crecimiento respetuoso con el medio ambiente

El crecimiento de la población y la urbanización descontrolada aumentan la expansión exponencial de las áreas urbanas y la densificación de zonas ya sometidas a estrés. Se calcula que, en 2030, la superficie total de las zonas urbanas se habrá triplicado mientras que la población solo se doblará, de 3.840 millones a 4.900 millones de personas, o el 60 % de la población mundial. Esta urbanización sobrecargará los recursos naturales a mayor escala y aumentará la presión sobre la tierra disponible, los ecosistemas y la biodiversidad.

El crecimiento de las nuevas áreas urbanas requerirá enormes cantidades de materiales, minerales, incluidas las tierras raras, y energía. Además, tendrá lugar en un espacio ya muy densificado donde se generan residuos de forma masiva.

Los problemas que conlleva el crecimiento de las áreas urbanas solo se pueden atajar planificando las ciudades para que consuman menos y potenciando las sinergias entre consumo y producción.

Antes siquiera de plantearse su crecimiento, las ciudades deben enfrentarse a grandes desafíos ambientales inmediatos (atascos constantes, contaminación atmosférica, gestión de residuos, suministro de agua, etc.) para poder ofrecer a sus habitantes la calidad de vida que esperan.

70

%

de la población mundial vivirá en áreas urbanas en 2050

80

%

de aumento del consumo de energía en 2050

55

%

de aumento en las necesidades hídricas
Gobernanza

Un nuevo tipo de gobernanza

Gobernanza centralizada: varios grandes países han optado por la centralización, con un centro común de toma de decisiones y sin distinción entre poderes nacionales y locales.
 
Otros han preferido la descentralización:
  • Permite disponer de numerosos centros de toma de decisiones relativamente autónomos.
  • Se fundamenta en la transferencia de la autoridad administrativa y en un mejor control de las decisiones adoptadas a escala local.

En el modelo descentralizado, los políticos locales tienen más poder y pueden establecer formas de gobernanza más inteligentes y mejor adaptadas a la realidad del territorio.

  • Las partes interesadas pueden participar; las ONG, los empresarios y la ciudadanía pueden formar parte del debate y los trabajos realizados por los distintos órganos de toma de decisiones.
  • Pueden crearse estructuras innovadoras para gestionar proyectos que transformen la política local (colaboraciones público-privadas, plantear la participación de profesionales, presentes o no en el lugar pero que pueden aportar a los políticos y las autoridades una nueva visión y conocimiento experto sobre determinados temas).
Economía

Atractivo impulsado también por la economía

Las ciudades cada vez compiten más entre ellas a causa, sobre todo, de la globalización. Para potenciar su desarrollo económico deben atraer negocios, comercio e inversiones, además de nuevos residentes. Para ello tienen que ofrecer un entorno atractivo donde vivir (instalaciones culturales, áreas residenciales, espacios verdes, escuelas, etc.).
 
El atractivo potencia la competitividad. Las regiones tienen más posibilidades de ser competitivas cuando son capaces de atraer nuevos recursos económicos.
 
Así pues, el atractivo del territorio se ha convertido en una prioridad esencial en las políticas de desarrollo.

Participación ciudadana

Una ciudad participativa e inclusiva

Asistimos a nuevas formas de organización urbana en las que la participación de todos los ciudadanos en los debates y en la toma de decisiones es posible. Por eso, la ciudad del mañana tiene el deber de ser:

  • participativa, puesto que la ciudadanía quiere tomar parte en las decisiones públicas y privadas que afectan directa o indirectamente a su autoridad local; además, espera ser consultada en los proyectos importantes e informada sobre los progresos y los resultados,
  • e inclusiva, al garantizar que todos los habitantes participen en la vida de la ciudad y al hacer frente a los retos que plantea la brecha social y digital.
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